martes, 21 de febrero de 2017

Verano, te desprecio

El título que antecede a este artículo puede que les resulte algo pretensioso, puesto que por esta época del año somos muchos los que solemos quejarnos de las altas temperaturas que nos azotan sin tregua alguna, mientras salimos a la calle a ejercer nuestras actividades cotidianas. Sin embargo, desde que tengo uso de razón, recuerdo que siempre sentí bastante más antipatía y repulsión hacia el verano y todo lo que esto representa.

Un desprecio que va más allá de cualquier imprecación esporádica que vos puedas lanzar durante el día como por ejemplo “¡pero que calor de mierda che!” Porque dentro de todo vos podes seguir con tu vida, y de alguna forma te adaptas a las circunstancias. Lamentablemente lo mío no termina ahí. En mi caso es una batalla constante que tengo que librar segundo a segundo para no perder los estribos y asesinar gente.

Cuando me preguntan que pienso del verano, no puedo hablar del tema sin terminar hablando –valga la redundancia- de odio. Un odio desmesurado de proporciones colosales que, por más que me pusiera dos horas frente a la pantalla tratando de ubicar en Google los conceptos adecuados para describirlo, me resultaría imposible.

Pero vamos, antes que nada, quiero dejar en claro que mi odio por el verano no es algo que se limite pura y exclusivamente a las temperaturas. Claro que no. Mi mayor problema con esta nefasta estación es que logra sacar lo peor de mí, al tiempo que potencia la imbecilidad de la gente. Como si se la inyectaran, cual esteroides.

Ya bastante tengo con lidiar con este calor sofocante para que venga un salame a decirme “¡uh, que pesado que está che!”, todos los días sin excepción alguna. Pesadas tengo las pelotas, de gente como vos, que no hace más que recordarme a cada instante lo agónica y sufrida que es mi existencia con este calor del ojete.

Y lo peor de todo es que aunque le dejes de hablar, siempre va a haber alguien que tome su lugar. Son como las serpientes de la cabeza de Medusa. Por más que le cortes una, automáticamente le vuelve a crecer otra.

En el trabajo tampoco estas a salvo ya que por más aire acondicionado que haya, nunca va a faltar el subnormal de turno para quejarse diciendo que tiene frío y que por favor le suban un poco la temperatura. Claramente sin percatarse de que hace 35° y es tal el calor, que ves a todos tus compañeros como si fuesen manchas borrosas en el horizonte.

Entonces no queda otra que subir el aire a 26, porque es eso o agarrar a golpes a tu compañero con el teclado, hasta dejarlo en el piso con la cabeza hecha una pulpa, inmóvil, sobre un charco espeso de su propia sangre.

La vuelta a tu casa, es igual y hasta más de tortuosa que la ida. Porque mientras que en la ida viajas incrustado como si fueses una pieza de tetris, al tiempo que los orangutanes que viajan con vos te preguntan una y otra vez “¿bajás?” sin importar la posición en la que te encuentres, la vuelta incluye exactamente lo mismo con la diferencia de que suma a algún músico ambulante. Esto es genial, porque de seguro no hay nada más placentero que hacer la vuelta a tu casa, al tiempo que un flaco te canta Los Chalchaleros en la oreja; o que un vendedor ambulante te haga escuchar un combinado con los mejores melódicos de 2016. Todo eso con 40° de térmica. Magistral.

Los amigos también suelen ser un inconveniente por estas fechas. Engañados desde pequeños por sus padres con la idea de que los días calurosos hay que salir a disfrutarlos al aire libre con amigos bajo el sol, y si es posible en una playa, lejos de facilitarte la vida te la terminan complicando aún más.

A ver, intentaré ser lo más claro posible. Lo que para vos es un “lindo día”, así, todo feliz tomando sol en medio de los pajaritos como un idiota, para mí es un momento de angustia y miseria que no voy a poder recuperar nunca.

Lo mismo pasa si me invitan a vacacionar en una playa. Simplemente no es lo mío. Son mis vacaciones, lo único que quiero es perderme en las montañas, acampar frente a un lago y por las noches disfrutar de un buen libro, sentado contra la corteza de un árbol, mientras oigo crepitar las llamas de mi fogata, con el sonido de unos grillos de fondo. Hijo de puta andá vos a fumarte la arena, el sol y toda esa horda de gente molesta que no hace otra cosa más que generar calor, con un forro que cada dos por tres pasa gritando “¡¡hay gaseosa, sombrilla, palito bon o bon helado!!” Quiero a toda esa gente bien lejos de mí, y a vos también si es posible.

Les juro que al tiempo que escribo estas líneas para poder compartirlas con ustedes, tengo que el aire en 22 y un ventilador de metal con el botoncito de mayor velocidad presionado, y aun así tengo calor.

Hoy durante el día me bañe cuatro veces y aun así tengo calor.

Me voy a ir a dormir pensando en el calor que va a hacer mañana y que cuando me levante seguramente me tenga que cambiar, como todos los días, con el ventilador apuntando directamente hacia mi cuerpo mientras me pongo la camisa que –como todos los días- va a parecer una cartulina.

Te odio verano, odio todo lo que representas. Odio a la gente que te disfruta, odio la playa, te odio a vos que estás leyendo esto y por sobre todas las cosas, odio mi existencia.

“Bueno W, pero a mí no me odies, yo odio el calor tanto como vos, venga ese abrazo compadre”.

No me interesa, y no te me acerques porque te pego dos tiros. Andá a llevar tu cariño y tu calor corporal a otra parte. Subnormal.

jueves, 9 de febrero de 2017

El otro día intenté ayudar a un amigo...y fallé miserablemente

Si hay algo que jamás pude hacer es autodefinirme como persona. Y no porque carezca de la capacidad y/o recursos para hacerlo, sino porque siempre lo vi como algo muy pretencioso. Andar por la vida describiendo mí forma de ser a cuanto individuo se me cruce y de alguna manera justificar mi manera de proceder es algo que sencillamente no va conmigo.

Hablar poco y nada sobre mi persona fue lo que tal vez hizo que se desarrollara más mi capacidad para escuchar a los demás –amigos, familiares, lo que sea-. Prestarles un oído y tiempo libre para que me cuenten sus problemas y posteriormente tratar de aportar alguna idea que les ayude a resolverlos.

El otro día justamente, un amigo me comentaba que estaba atravesando momentos difíciles con su pareja actual. Me llamó por teléfono y quedamos en encontrarnos en el barcito que está a dos cuadras de mi trabajo para charlar un poco sobre el asunto y de paso ponernos al día con los distintos tópicos.

Con la cerveza a menos de la mitad y la bandeja de manís vacía, mi amigo se me acerca y prácticamente en un susurro, apenas audible, me dice: “Con Camila esta todo mal, nos estamos por separar”.
“Bueno, sepárense,” le digo yo y le hago una seña al mozo para que nos traiga la cuenta. Listo, pensé que la cosa moría ahí pero no. Resulta que el tipo se pone mal y comienza a lanzar imprecaciones hacia mi persona, diciendo que soy un sorete sin sentimientos entre otras vejaciones, por lo cual decido quedarme para que me cuente con lujo de detalles la versión “extendida + comentarios” de su melodrama. Maldita amistad.

Cuestión que después de haber hablado durante horas, todo para que yo termine diciéndole a mi amigo las cosas más trilladas estilo “dale tiempo” “vas a ver que después ella te va a llamar,” entre otras huevadas más, que a fin de cuentas era lo que él quería escuchar, llego a mi casa con el solo propósito de darme un ducha y acostarme a dormir, pensando que todo el asunto había llegado a su fin y que había desempeñado mi rol de amigo de manera impecable.

Pobre iluso.

Me acuesto a dormir solo para despertarme de un sobresalto en medio de la penumbra y divisar con la vista medio entorpecida que la pantalla led de mi celular se había encendido. Lo cual solo podía significar una cosa: alguien me estaba llamando por teléfono.
Me fijo la hora y eran exactamente las tres de la mañana. Lo raro es que yo el celular siempre lo tengo silenciado, por lo que no puedo decir que fue el timbre del teléfono lo que me despertó. Fue algo muy extraño, por un momento me acorde de aquella escena de la película El exorcismo de Emily Rose, cuando Jennifer Carpenter se encontraba durmiendo plácidamente en su dormitorio de la universidad y de repente se despierta también justo a las tres de la mañana ¿se acuerdan? Resulta eran varias entidades demoniacas que se le estaban metiendo en el cuerpo. Excelente película, si no la vieron deberían hacerlo. Pero a donde quiero ir realmente es a la escena en sí. Porque si algo me enseño dicha escena es que cualquier cosa que te despierte a las tres de la mañana no puede, de  ninguna manera, tener buenas intenciones.

Y en efecto, no estaba equivocado. Era este tipo. Mi amigo. Que evidentemente había tenido una baja emocional y no tuvo mejor idea que llamarme por teléfono. Como si mi casa fuese un centro de asistencia para gente emocionalmente desequilibrada.
No atendí, por supuesto. En un par de horas me tenía que levantar para ir a trabajar por lo que me limite a girar hacia el lado de la pared de mi cama para volver a conciliar el sueño.

Al día siguiente, en el trabajo recibo dos llamadas y varios mensajes de parte de mi amigo. Todos iban más o menos por el lado de “Hola” “¿estás?” “avísame cuando estés”.
El problema con los amigos, creo yo, es que tienden a tomarse demasiado en serio aquella célebre frase “los amigos están en las buenas y sobre todo en las malas.” El problema con esta frase es que el subnormal que la invento, claramente era un vago con aires de bohemio revolucionario que no tenía un pito que hacer de su vida. La frase completa tendría que ser “los amigos están en las buenas y sobre todo en las malas…pero no abuses, no seas un pelotudo absorbente carente de la más mínima pizca de ubicación y anda a laburar, escoria social.”

Como no tuve oportunidad de responderle por obvias razones –estaba trabajando-, no me sorprendió en lo absoluto encontrarme con varios mensajes suyos al abrir mi cuenta de Facebook:

-W!!!!! - 3:15 AM
-¿Andas por ahí? - 8:30 AM
-Por favor háblame cuando estés que necesito hablar con vos – 13:30
-¿W? - 14:20
-??? - 15:45

Los mensajes tenían ese toque de desesperación mezclado con pánico y patetismo que siempre habían caracterizado a mi amigo. A ver, como podría explicarlo para quienes no lo conocen. Javier es de esas personas con la cualidad de avergonzarse a si mismo en cualquier situación sin importar contexto y/o formato. La imbecilidad que define su persona es capaz de percibirse incluso a través de un triste mensaje de texto.

Por supuesto que a mí no me basto más que leer sus mensajes para saber que mi amigo Javier había sido despojado por completo de la poca dignidad que alguna vez tuvo, y que se encontraba más allá de toda salvación posible.

Aun así, se ve que la llama de la amistad continuaba ardiendo dentro de mí. Porque sentí aquel último impulso de intentar revertir lo irrevertible, de recuperar lo irrecuperable. Un esfuerzo final por hacer entrar en razón a mi amigo, cuando bien sabía que la batalla estaba perdida hace rato.

Fue así como dio inicio mi odisea:


-Hola, Javier.

-Hola W ¿Cómo estás?

-Bien, ¿vos?

-Y maso…te mande mensaje hoy ¿Lo viste?

-MensajeS. Si, los vi. Estuve tapado de trabajao hoy, por eso no te pude responder ni los mensajes, ni las llamadas.

-Ah ok, ¿y ahora podes hablar?

-Digamos que si ¿Qué pasó?

-Es que ahora no se si decirte jaja.

-¿Me estas jodiendo? Dale, decime que pasó.

-Es que vos vas a decir que soy un boludo seguramente.

-No sé si seguramente, pero posiblemente.

-Jajajajajajaja

-Javier.

-¿Qué?

-Dale, decime. No esperes a que sean las cuatro de la mañana para llamarme por teléfono

-JJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA 

-Psicópata

-Perdón =(
Es que necesitaba hablar con alguien

-Bueno entonces dale, decime porque si no me voy a dormir y no te pienso atender el teléfono. Tiene que ver con Camila ¿no?

-Si

-….
Camila AGAIN Parte 20

-No seas así, estoy mal

-Créeme si te digo que se nota bastante. ¿Y qué pasó? ¿Te llamó?

-No, yo la llame.

-Pero ¿Javi sos boludo? Te dije que esperaras a que te llame ella. ¿Me explicás para qué mierda la llamaste vos?

-Porque no me respondía los mensajes.

-No te la puedo creer.

-¿Qué?

-¿Cómo “”QUE””? Encima que no te responde los mensajes, lo cual es una clara señal de que no tiene ganas de hablar con vos, vas y la llamas por teléfono. A veces te juro Javito, que pareciera que entrenaras para ser pelotudo.

-Bueno pero tampoco me digas así que no me gusta.

-Pero de verdad te digo, Javi. ¿Hace cuánto que estamos con este tema?

-Y…ya hace más de tres años que estamos con Cami.

-Y en estos tres años ¿Cuántas veces se pelearon? ¿500 veces?

-Ves??? Ya empezas a bardear!!

-Hace la cuenta boludo, yo lo único que quiero es ayudarte. Mirá, a razón de pelearte día por medio nos da un total de 546 discusiones en tres años.

-Bue

-Man, de verdad, sacá las cuentas. Ahora multiplica esos 546 por el número de veces que me habrás llamado a mí y te va a dar un promedio de aproximadamente 1638 llamados.

-Pensé que éramos amigos, si querés te pago las consultas. Disculpa.

-Y somos amigos Javi, pero hay algo que tenes que entender de una vez: ella no te quiere.

-Al final no se para que te cuento todo esto si sabía que ibas a terminar pensando que soy un boludo.

-No creo que seas un boludo en lo absoluto.

-¿De verdad me decís o estas siendo sarcástico?

-Te lo digo de verdad, porque hasta para ser un boludo hay límites. Lo tuyo ya es más de chimpancé retardado.

-Eeeeeeeh, bueno ahí ya me parece que te estas yendo bastante a la mierda.

-Para nada, te lo digo así porque sos mi amigo y te quiero.

-Bue, perdona. Lo que pasa es que todo este asunto me tiene muy angustiado y me ya me la agarro con cualquiera. No te enojes.

-No me enojo Javi, estoy para ayudar.

-¿Sabes que creo yo?

-¿Qué?

-Que esta con otro flaco.

-¿Vos decís?

-Si, un tal Marcos, compañero del laburo.

-Entonces misterio resuelto.

-¿A que te réferis?

-A que no te atiende el teléfono justamente porque debe estar teniendo sexo con este Marcos. Seguramente en este preciso momento.

-Boludo no me lo digas así que me muero!!!!! PERO ANTES LA MATO A ELLA TE JURO!!!!

-Tampoco la pavada, tiene solución.

-¿Si? Boludo te juro que a veces pienso que me estas boludeando.

-Me ofendes Javi.

-Bueno entonces decime ¿Qué hago? No paro de pensar loco, tengo la cabeza que me explota. Puse la música a todo trapo para ver si me despejo un poco pero no hay caso.

-Que no cunda el pánico. Escucha Javi ¿Cómo venís de memoria en el cel?

-¿Eh?

-La memoria interna del celular ¿Cuánto tenes de espacio?

-Ah, eso, tengo banda ¿por?

-Listo entonces, bajate el Tinder.

-El Tinder????????????

-Bueno, el Badoo.

-PERO LA CONCHA TUYA!!!!!

-Es que no sé de qué otra forma te puedo ayudar. No puedo ir hasta la casa de Camila, y a punta de pistola obligarla a que te responda los mensajes. Mas si esta con este otro muchacho. Cosa que no me extrañaría por cierto…

-Eh??? ¿¿¿Por qué lo decís???

-Ay Javier, por favor.

-????????????

-En el barrio la gente comenta.

-QUE COSA???????

-Que paso de mano en mano Camila.

-Naaah, estás diciendo cualquiera, una cosa es que me forrees a mí, pero no te voy a permitir que hables así de Cami.

-Javi

-No boludo salí.

-Minotauro te dicen en el barrio.

-ANDÁ A CAGAR PELOTUDO.

-Si vos mismo me estás diciendo que crees que te engaña con un compañero de laburo ¿Por qué se te hace tan difícil pensar que te haya sido infiel antes?

-Boludo me lo estás diciendo en serio??? SE ME CAEN LAS LAGRIMAS CHABON YO YA NO PUEDO MAS DECIME QUE ES UNA JODA. TE JURO QUE LA VOY A MATAR Y DESPUÉS ME MATO YO!!!!

-No hagas locuras, Javi.

-No me vengas con eso chabón, que ya no te creo una mierda. Lo único que hiciste desde que empezamos a hablar fue tomarme el pelo!!

-¿Vos pensas que me tomaría todo este tiempo para hablar con vos si no me importaras? Yo lo único que busco es tu felicidad.

-No se…necesito tiempo para procesar todo esto. No me la quiero agarrar con vos chabón, en serio. Perdoname.

-No pasa nada Javi, para eso son los amigos. De última si te queda remordimientos después me compras una grande muzzarella.

-Bue…jajaj está bien, que fácil es comprar tu perdón.

-Siempre me caractericé por mi humildad, lo sabes. Además, cualquier cosa con tal de verte bien.

-JAJAJAJA sigo pensando que me estas boluedando chabón.

-Never in the life.

-¿Y con Camila? ¿Qué sugerís que haga con ese tema?

-Es que no se puede hacer nada. Lamentablemente la traición es una herida que cierra nunca.

-No me digas eso que me matas!!

-Vas a tener que vivir con ello Javi, te lo digo así porque te quiero. Los gemidos de Camila teniendo sexo con su nuevo novio, es algo que quedara retumbando en las profundidades de tu imaginación, por siempre. Pero acá va estar tu brother, para darte ánimos, vas a ver.

-Sos un hijo de puta. Ya no tengo más dudas.

-No seas así Javi. Quiero que seas feliz.

-Andá a la puta que te parió!!!!

(Me bloquea)

Quiero dejar esta conversación así, como registro de que di todo de mí para ayudar a mi amigo Javi. Pero lamentablemente hay gente simplemente no se deja ayudar.
Esa misma noche volvimos a tener una última conversación telefónica donde me dejo bien en claro que nuestra amistad había llegado a su fin.

Más tarde le mandé un mensaje para preguntarle si por lo menos me iba a mandar la pizza, pero no me respondió.

No importa. Puede que haya dado todo por un amigo y a cambio recibí una daga enterrada en el corazón pero está bien, sé que hice todo por ayudar y esta noche voy a dormir con la conciencia limpia.

Donde quiera que estés Javi, quiero que sepas que no te guardo ningún rencor. Un abrazo, hermano.


martes, 10 de enero de 2017

El mejor vendedor de seguros de la historia

El otro día me encontraba refugiado en mis aposentos, buscando alguna película/serie para descargar y mirar durante el fin de semana ya que la idea de salir al exterior para ejercer mi derecho a socializar me resulta totalmente descabellada; cuando de repente, de la nada misma, me suena el celular.

Me estremecí por completo.

Si bien no suelo recibir llamadas de ningún tipo, no fue ese el motivo de mi sobresalto. No. Lo que realmente hizo que me pusiera blanco del pánico fue que ni bien se ilumino la pantalla de mi teléfono celular, comprobé que nos encontrábamos en época de fiestas. Por lo que era altamente probable que se tratara de algún familiar o conocido con intención de saludarme y robarme valiosos minutos de mi existencia. Minutos que lamentablemente jamás iba a poder recuperar.

Alguna tía tal vez. Nunca faltan, parecen ilimitadas. O por ahí algún amigo con el cual no me veo hace tiempo y que por algún motivo elije el último día del año para hablarme y caer en una de esas charlas en donde todos los temas de conversación se agotaron hace años, por lo que tiene que recurrir al uso de frases trilladas del tipo “a ver cuando nos vemos” y “che estás re desaparecido.” Que ladilla, por Dios.

Sea cual fuere el caso, podía simplemente cortar la comunicación de la misma forma que había hecho durante la navidad pasada cuando me llamó mi abuela enferma desde el hospital para preguntar porque todavía no había ido a visitarla. Una desubicada.

Pero no, no se trataba de alguien medianamente cercano porque el número figuraba como desconocido. Inmediatamente recordé que el mismo número me había llamado dos veces esa misma semana pero en ninguna ocasión le había podido contestar.

Eran del banco. De un call center para ser más exacto.

Estos tipos no solo son insistentes hasta el cansancio. Son gladiadores directamente, que no te van a dejar de joder hasta que no les atiendas la llamada.

Resulta que la persona que me llamó, un hombre joven, vamos a ponerle unos veinticinco años, quería venderme un seguro de vida.
Mi respuesta fue “no,” rotundamente, porque simplemente sacar un seguro de vida es algo que no me interesa en lo absoluto, pero obviamente estos no son argumentos válidos para la gente que trabaja en call centers.

“No, la verdad no estoy interesado. Te agradezco.”
“Listo entonces, que tenga buenas tardes.”

Que la conversación concluya de ese modo es inaceptable por lo que el sujeto procede a comentarme los “beneficios” de adquirir este servicio. Beneficios lo pongo entre comillas porque de repente ante mi negativa, van a poder notar que la conversación empieza a tomar un tono bastante oscuro.

“Señor, tenga en cuenta que con este plan usted está pagando alrededor de $1,98 por día. Un precio más que accesible considerando que hoy en día esta expuesto a todo tipo de accidentes,” me dice el tipo. “Si, puede ser, pero te repito: de momento no estoy interesado,” le contesto yo de manera cordial.

Pero en lugar de dejarlo ahí, el operador, que se ve que o bien estaba inspirado o en el banco ese día el speech para incentivar a los clientes era “la muerte y su arbitrariedad” insiste: “¿Esta seguro? Mire que hoy en día incluso un colectivo lo puede pisar de camino al supermercado. Y no nos tenemos que olvidar de los actos delinquidos que están a la orden del día.”

“Te entiendo perfectamente," le digo ya con las pelotas bastante llenas. "Vos lo que me estas queriendo decir es que por mas seguro que me sienta ahora en la calidez de mi hogar, la muerte esta agazapada en una esquina esperándome.”

“Por supuesto señor.”

POR SUPUESTO
me dice la sanguijuela. Pero calmate un poco angel de la muerte, emisario de enfermedades y desgracias.

O sea, había un mensaje. Y si por las dudas dicho mensaje a esta altura todavía no quedaba claro, era el siguiente:

“Comprá tu seguro hoy. Porque la muerte es arbitraria e impredecible, pero segura. Y te puede llevar cuando menos te lo esperes y de las formas mas horrendas y sanguinarias que te puedas imaginar.”




Eventualmente termine cortando la comunicación pero aun así no deja de ser raro. He recibido muchos llamados molestos a lo largo de mi vida, la mayoría a decir verdad. Bah, la mayoría por no decir todos. La realidad es que hasta un simple “hola ¿cómo va?” por whatsapp es suficiente para crisparme los nervios. Pero jamás me llamaron para recordarme lo vulnerable que soy a la muerte.

Ya te puedo imaginar preguntando: “W ahora que sabes que hoy estamos y mañana quien sabe ¿no crees que es momento de reflexionar un poco y ver la vida de otra manera? Con un poco más de luz, tal vez.”

La verdad que no.

martes, 3 de enero de 2017

Tu show de fin de año aburre


"Año nuevo, vida nueva" dice la canción de Billo's Caracas Boys, e insipiraron a una generación de larvas que esperan a que los logros les caigan de arriba por obra y gracia del señor.

“Adiós 2016…preparate 2017.” El desasosiego que sentí al abrir mis redes sociales y encontrarme con mensajes de esta índole es algo que me resulta muy difícil de explicar con palabras. Era como si de un momento a otro el mundo hubiese enloquecido o como si todas las personas a las que conozco hubieran caído fulminadas, todas al mismo tiempo, víctimas de una gripe viral.

Porque uno puede entender (y hasta ahí) que por estas épocas se suelen poner de moda los sentimientos. Pero para todo hay límites, creo yo.

Una cosa es el típico personaje denso que por esas fechas, incapaz de contener el impulso emocional, se pone a etiquetar contactos de manera aleatoria en fotos con motivos navideños y de año nuevo; y otra muy distinta es pensar que hay un año predestinado especialmente para vos, en el cual vas a lograr todo lo que te propongas sin tener que hacer una mierda.

“Al fin se termina este año de porquería, ojala el que viene sea mucho mejor.”

A ver. Si yo me dedico todos los días a huevear por Facebook en busca de alguna imagen con alguna frase para compartir sin invertir mi tiempo en algo que me ayude a lograr un cambio radical en mi vida, lo único que estoy haciendo cuando llego a fin de año es copiar y pegar el mismo mensaje de todos los años pero cambiando el número.

Porque realmente hay que ser bastante ingenuo para creer que uno vino al mundo ya con una vida predestinada y que cuando la gente muere es simplemente porque “le tenía que tocar”. Que son simplemente personajes de relleno en un mundo donde vos sos el protagonista y andas a chochobo porque la vida es un Final Fantasy. Salame.

“A mi no me puede pasar nada porque antes tengo que ser jugador de fútbol.”
“Yo quiero ser bailarina. Es mi destino, lo sé.”

Para empezar ni el 2017, ni ningún otro año te debe más que 365 días. Días que vos vas a poder utilizar para realizar alguna actividad productiva para que a largo plazo te de sus frutos; o bien te los podes gastar sacándote fotos en Snapchat o viendo alguna de esas paginitas que todos los días te revela uno de los asombrosos misterios que esconde tu signo del ojete, para que vos después vayas como un boludo y lo compartas en Facebook así la gente se pone al tanto de que vos sos el elegido y que con Capricornio no se jode.

Y claro, te va agarrar fin de año de nuevo y como no hiciste otra cosa más que rascarte, una vez más te vas a encontrar actualizando tu estado poniendo “Que año de mierda. La vida me cagó. A ver que me trae el 2045.”
Mirá, si el 2045 fuese una persona seguramente lo único que te traería sería una patada en el culo y acto seguido te diría que largues el Maincraft y te pongas a laburar, lacra social.

Otra cosa que me llamo mucho la atención es el tema de las muertes de celebridades que hubo el último año. No las muertes en sí, porque personas mueren todos los días, sean famosas o no. Lo que me llamo la atención fue la pelotudez, casi a nivel colosal les diría, de atribuirle todas y cada una de las muertes al 2016.

“¡Uuuuh! mirá murió la princesa de Star Wars, que fuera de los memes no tengo ni la más puta idea de quien es pero de todos modos hagamos una movilización masiva para alertar al mundo de que el 2016 nos está matando a todos.”

Obviamente esto no tardó en viralizarse y convertirse en tendencia, por lo que las páginas de internet aprovecharon para empezar publicar muertes de personalidades que ni siquiera llegan a ser medianamente relevantes. Todo a fin de inculcar la idea de que el presente año también esta maldito.

“¡Nooo! ¡Mirá! Murió el que repartía el catering en el set de filmación de Terminator 2. La pucha, el 2017 se está llevando a todos.”

No boludo, la gente se muere todos los días. Lo que pasa que ahora los medios se ponen a googlear a ver quién se murió para después vendértelo como noticia, aprovechando que tenes el cerebro del tamaño de una almendra.

No sé ustedes, pero cada tengo menos fe en la humanidad y nada tiene que ver el año.

Feliz 2017.


martes, 27 de diciembre de 2016

Vegetarianismo: una visión realista y constructiva

Si nos acercamos a una persona común y corriente y le preguntáramos en que consiste ser vegetariano es muy probable que esa persona nos responda de manera simple y concisa que ser vegetariano consiste, básicamente, en no consumir ningún tipo de carne.

Ahora, ¿qué pasa si le hacemos la misma pregunta a una persona vegetariana?

En el 99.99% de los casos, la persona en cuestión va a sacar pecho y levantando la cabeza nos va a decir que ser vegetariano es más que una simple y mera elección. Que ser vegetariano es un arte, un estilo de vida y que sus actos son determinantes para el transcurso del Universo, actuando como instrumentos directos de Lechuzeus, el Dios de los vegetarianos.

El credo de esta gente es algo que me parece fascinante, o por lo menos me despierta cierta curiosidad ¿no? Es por eso que con el siguiente articulo pretendo hacer un análisis lo más completo y constituido posible sobre los perfiles más destacados que nos podemos encontrar entre estos organismos de vida, que sin duda, están a años luz de nosotros y de nuestro comportamiento asesino y barbareo.



Yo al menos puedo distinguir dos tipos de vegetariano. El vegetariano normal y el vegano.

¿Cómo los identifico? Te preguntaras. Bueno, déjame decirte que vos no vas a tener que hacer absolutamente nada. Es más, son ellos los que te van a encontrar.

Al normal lo vas a poder reconocer fácilmente porque el tipo lleva la cuenta exacta de los minutos y segundos que pasaron desde que decidió hacerse vegetariano. Y no va a escatimar en recursos para anunciarlo al mundo. Porque si no lo hace parece que se quedan sin oxígeno y mueren por hipoxia cerebral.

“Hace dos semanas y un día que no como nada de carne =) ”

Este tipo de estados nunca faltan, y ahí van a estar los amigos del sujeto, no sé si todos pero por lo menos los que logren lidiar la vergüenza que van a sentir al leer semejante pelotudez. Poniendo cosas como:

“Grosso,” “vamos que se puede,” “felicitaciones por el logro.” Boah. El logro. Como si el chabón hubiese ganado el premio MERCOSUR de Ciencia y Tecnología, dejame de joder.
Lo más tedioso es que no conformes con someternos a leer sus crónicas sobre la dicha y gloria de ser vegetariano, todos los santos días sin excepción alguna, el sujeto va a proceder a compartir artículos y videos en donde se muestra todo el maltrato por el que pasan los pobres animales. Cuando la realidad, y con esto pretendo ser lo más sensible y receptivo posible, es que a las personas no vegetarianas, les chupa un huevo el proceso por el que pasa el animalito antes de pasar por la parrilla y finalmente llegar a su plato.

Razón por la cual no necesito fumarme un documental de hora y media para que al final me digan que soy una mierda y que cuando muera una vaca humanoide me va agarrar a mazazos en el Infierno por toda la eternidad mientras Lucifer se toma una ginebra y mira con regocijo.

Lejos de ser instructivo con el material que compartís, entende que estas siendo irritante. 


A nadie le interesa saber cuáles fueron los motivos que te indujeron/inspiraron a hacerte vegetariano. Come toda la verdura que quieras, en serio. Pero en silencio, sin molestar a los demás.
 
Mientas tanto el vegano, es básicamente todo lo que acabo de mencionar arriba con la diferencia de que su dieta consiste en no solo dejar de consumir carne, sino cualquier producto de origen animal. Así como el queso y la leche. Porque todos sabemos que ponerle dos gotas de leche al café es un crimen y debería estar sancionado por la ley bajo la pena capital.

“Hoy casi compro un sache de leche en el super pero desistí al recordar el estrés psicológico al que son sometidas las vaquitas y que tranquilamente se puede vivir a base de semillas, cereales, nueces y avellanas.”

Sublime. El tipo es una ardilla, felicítenlo.



El problema se agrava aún más cuando nos encontramos con alguien así dentro de nuestro círculo social.

La idea de juntarse con amigos siempre está latente, pero al mismo tiempo limitada a causa de las obligaciones de nuestra vida cotidiana.
Cuando finalmente logran ponerse de acuerdo tras días de debate en el grupo de Whatsapp todo es felicidad absoluta hasta que se dan cuenta de que organizaron un asado para el próximo domingo y se estaban olvidando Carlos, el vega del grupo. Que problema che.

“Uy diculpá, cierto que vos no comes nada de carne. Mirá, tengo una lata atún. De ultima te la puedo mezclar con un poco de arroz ¿Te parece?” dice uno de los amigos con toda la buena onda del mundo. Sin embargo vemos que Carlos no solo dice que no, rotundamente, sino que se ofende.

“Me parece que sos un desubicado. Si vos no tenes problema en atentar contra la vida de las criaturas marinas es un tema tuyo. Yo jamás, y préstame atención porque cuando digo jamás es que antes prefiero estar muerto, sería participe de semejante acto tan ignominioso y repudiable. Asesino de mierda. Vos y tu familia,” grita el tipo blandiendo un cúter mientras lo sostienen entre cuatro.

Tranquilizate campeón, creo que tengo una bolsita de semillas de girasol en la cocina, pero por favor no nos hagas nada.

martes, 13 de diciembre de 2016

Recordando Fotolog

El siguiente artículo puede ser considerado como una especie de retro-review. Un análisis en retrospectiva a lo que fue considerado como uno de los tiranosaurios del internet, extinto ya hace bastantes años pero que indudablemente plantó las bases de muchas de las redes sociales actuales: el Fotolog. O Flag para sus amigos más cercanos.

Es importante aclarar que si en algún momento tuviste un Fotolog no tenes nada de qué avergonzarte, ya que para la época era lo más normal del mundo.

El problema eran las personas que decidían adoptarlo como mantra de vida. Obsesionados al punto de pedirle a cualquier ser vivo con el que se cruzaran en la senda cibernética que le firme el santo fotolog.

Y cuando digo “pedirle” me refiero a que en el mejor de los casos el espécimen en cuestión se iba a dignar a saludar. Por qué no era de extrañar que directamente nos mandara el enlace de su fotolog por Messenger seguido de un “¿me firmas?”

-Hola, ¿Cómo estas?
-www.fotolog.com/mefalla
-¿me firmás?

A esta rama torcida y mal formada del árbol genealógico de la naturaleza se la pasó a denominar floggers, quienes pulularon las redes con su lenguaje primitivo y limitado allá por los años 2007 - 2008 hasta su muerte en 2010. Caídos en batalla ante el ejército de Facebook, quienes ahora ocupan el trono de las redes sociales gracias a los gifs de gatos y al palo de selfie.

Seguramente vos, si tenés menos de 20 años, recostado en tu cama con el celular en la mano estarás pensando “bah, pero entonces, no cambió nada. La gente que usaba Fotolog ahora se pasó a Facebook. Es lo mismo.” Disculpame pero no tenes ni idea de lo que decís. Fueron épocas muy oscuras.

Vos podías estar lo más bien navegando por Internet desde la calidez de tu hogar, descargando pelis con el Ares a full, cuando de repente saltaba la ventanita del MSN al costado derecho de tu escritorio, vos la abrías y te encontrabas con uno de estos organismos de nula inteligencia solicitándote que le firmaras el fotolog del ojete.

En ese momento tenías dos opciones: o mandabas a la mierda al nefasto ser, o despojado completamente de todo lo que pueda llamarse dignidad y amor propio, accedías a firmarle el libro de visitas.
Recordas la sensación ¿no? Estar sentado frente al monitor trabado en la caja de comentarios preguntándote una y otra vez que corno escribirle al subnormal de tu amigo/conocido a fin de que te deje de romper las pelotas por lo menos hasta que vuelva a postear.

Era una situación complicada, ya que por lo general se estilaba a dejar breves comentarios. Un saludo, alguna que otra observación sobre la foto y nada más. Pero las fotos eran todas iguales. En todas salía el o la imbécil en el baño de su casa. El mostrando los abdominales como buen marcho argentino y ella frunciendo los labios al punto de que no lograbas discernir si tenía algún tipo de parálisis facial o simplemente lo hacía de pelotuda que era. Los dos por supuesto, siempre con su fiel amigo el inodoro de fondo.

Entonces vos terminabas optando por dejar un mensaje lo más formal y distante posible para reducir los parámetros de asociabilidad y evitar la desgracia de que que te relacionen con alguien cercano a esta persona.

“Hola Juanelo ¿Cómo estás? Espero que bien. Pasaba a saludar.”

Pusieras lo que pusieras no había escape posible a la idea de sentirte un pelotudo cuando terminabas de escribir.
Más que nada por el contraste que generaba tu mensaje en relación a las otras firmas que dejaba el resto.

Todas seguían un patrón que iba más o menos así:

“Me re paso”
“Ay me paso gordi”
“Besisssss”
“Hola, buen flog me firmas???”
“effeame por reverse”


El horror. A parte ¿por qué “buen flog”? Como si el tipo estuviese hablando sobre algo remotamente relevante. No, nada que ver todos eran lo mismo:

“Hoy salí de la escuela con los pibes y nos fuimos para la plaza. Nos quedamos un rato boludeando. Fue una tarde increíble nos reímos y sacamos fotos. Se los quiere.
Más tarde casa + ducha + cena. Día agitado el de hoy.”

Sí. Un forro.
 

Y como no mencionar al  famoso “effeame por reverse.” Esto era algo que se pedían los usuarios sin importar que llevaran conociéndose más de diez años o 0.05 segundos.
Básicamente era una herramienta que te permitía agregar X fotolog a una lista de favoritos para después poder visualizar todo lo que el usuario de esa cuenta iba posteando de manera más rápida.

A causa de un grave trastorno mental debido a la desatención por parte de los padres, quienes, presos de la vergüenza obviamente los ignoraban, estos seres iban por la vida pidiéndole a la gente que los agregara a favoritos para crear así la falsa ilusión de que tenían amigos.

Pero no era así. En el peor de los casos se juntaban a bailar electro flogger. Un pseudo muy entre comillas baile que practicaba esta gente y que consistía básicamente en cagarse en toda regla corográfica que pusiera existir dando pisotones alternadamente al ritmo de “¡mírenme todos, soy subnormal!”
Vos los veías y lo único que se te venía a la mente era: a) pobres, deben haber metido los dedos en el enchufe b) pobres, tienen problemas motrices c) pobres, tienen convulsiones d) les gusta pisar cucarachas.

La Madre Internet fue sabia y según ella esta gente debía perecer, junto con su electro flogger, sus chupines de colores y Cumbio.
 

Fotolog, garca mal amigo, en donde quiera que estés, tene la seguridad de que no se te extraña ni un poco. Nunca vuelvas, por favor.



lunes, 14 de noviembre de 2016

Criaturas de Mercado Libre

Mercado Libre es sin duda alguna una herramienta que desde su aparición, allá por el año 1999, a todos nos ha facilitado la vida con su práctico pero muy cuestionable sistema de compra y venta.
¿Por qué tirar mi porquería cuando hay alguien en el basto inframundo del Internet que está dispuesto a comprarla? ¿Por qué caminar cuadras enteras para buscar X cosa analizando simultáneamente calidad, precio y distancia, si tengo todo al alcance de la mano con tan solo tipear un par de caracteres desde mi PC o teléfono celular?

La idea es excelente, pero, como todo en esta vida, también tiene su lado oscuro. Donde llegado a un punto uno mismo se plantea “esto es demasiado genial, algo malo tiene que tener.” Ya lo creo que lo tiene. Y como.

Como su mismo nombre lo dice, Mercado Libre es una herramienta totalmente libre y sin ningún tipo de restricciones a la hora de crearte una cuenta, lo que implica que cualquier persona puede crearse una para navegar por el sitio y comprar o vender lo que se le plazca. Cualquier persona.

Y acá es donde empiezan los problemas. Como vendedor, uno quiere librarse de su producto lo más rápido posible y cobrar su dinero. Para eso, crea una publicación con la foto del producto en sí, acompañado de una descripción corta pero sencilla con los detalles del mismo a fin de evitar preguntas innecesarias y acelerar el proceso de venta.
A ver, vamos a dejar algo en claro. Hacer una o dos preguntas no está mal en lo absoluto y ayuda al comprador a despejar sus dudas antes finalmente hacer click en el botón de ofertar. Pero lamentablemente nunca va a faltar el engendro de la naturaleza preguntando alguna pelotudez que, o bien esta explicada en la descripción de la publicación, o la pregunta se responde sola de lo tan anormal que es.


Agarrense de donde puedan, porque estas son: Las Criaturas de Mercado Libre.


Tostadora a la venta, $800, seis años de uso, muy buen estado, publicación activa.

-Hola, ¿la seguís teniendo?
-Buenas tardes caballero. No, no la tengo, por eso sigue publicada. Saludos.


Y lo peor es que pueden llegar a pasar años de arduo procesamiento hasta que la persona en cuestión se percate de que le respondieron sarcásticamente. Mientras tanto el tipo sigue libre causando estragos por la red haciendo estas preguntas pelotudas.


El otro día yo mismo me encontré en una situación similar, intentando vender uno de mis juegos de Playstation 3. El titulo había salido en 2011, pero al ser un disco en formato blu-ray, con que mínimamente lo guardes en su caja es casi imposible que se raye o se estropee. De hecho la publicación no podía ser más clara:

Usado en perfecto estado, con su caja original.

Aun así el tipo tenía que hacer su pregunta, caso contrario, no sé, le estaría faltando esa parte que termina de completar su ser.

-Hola, ¿me podrías decir cuanto tiempo tiene de uso?
-Lo compre en el 2011 cuando salió. Igual el disco esta en perfecto estado.

Esta pregunta de principio nos da la sensación de que no parece estúpida pero si te pones a analizar es bastante estúpida. Porque el tipo me hace la pregunta como si estuviésemos hablando de una heladera. A ver, es un disco en formato blu-ray para correr en una Playstation 3. Mientras lo uses con esos fines, ya sea una película o un video musical de X banda no deberías tener ningún problema. Pero el tipo no sé, habrá pensado que también se lo podía usar de frisbee o para cortar la pizza, anda a saber, la gente es muy rara a veces.

Pero bueno, habiendo sonsacado la información que “necesitaba” el as de las compras replantea su estrategia y arremete con otra pregunta.

-La verdad me lo podrías dejar mas barato ¿no?

Magistral.

De estos, los denominados rat-man, está infestado Mercado Libre.
No importa que el vendedor en la publicación especifique que el precio es solo el publicado y que no acepta canjes de ningún tipo. El rat-man, por instinto, intentara regatear el precio hasta las últimas consecuencias, apelando a los métodos más bajos e impúdicos que te puedas imaginar. Por qué en una de esas, quien sabe, capaz consigue una rebaja de cincuenta centavos y con eso puede morir feliz.

-Estimado, muy buenas tardes. Me interesa la Alienware. Aceptaría canjear por un Samsung Galaxy S4 y un trozo del mejor queso que haya probado en su vida. Retiro hoy mismo, tan rápido como me lleven mis cuatro patas.

Tras recibir como respuesta que se vaya a cagar, obviamente el rat-man va a volver a su guarida, no sin dejar de merodear el artículo en cuestión para ver si un día lo ponen a cien pesos menos. Un hijo de puta.
El otro día yo mismo tuve la desdicha de toparme con uno de estos especímenes en una de mis publicaciones donde tengo a la venta un cartucho de la mítica Nintendo NES. Un título particularmente difícil de conseguir pero como la idea es sacármelo de encima lo publique a un precio razonable.

$600. Usado, muy buen estado.

No paso mucho tiempo hasta que uno de estos famosos rat-man hiciera acto de presencia.

-Hola ¿Te sirven 350? ¿Me lo acerías hasta la estación de Pilar?
-200 y te lo llevo a la puerta de tu casa. Llevo facturas. Eso sí, vos pone los mates.


No termino de asimilar la forreada de pregunta que me estaba haciendo, que el tipo a los pocos minutos me hace otra “pregunta” ofendido, diciendo que soy un irrespetuoso y que la pregunta había sido de “buena onda.”

Este tipo de usuario es insufrible y no tiene descanso. Haciendo gala de su famosa “viveza criolla” se aferran a la idea de que haciendo ese tipo de preguntas “buena onda” van a lograr conseguir X artículo a mitad de precio y tienen el descaro de ofenderse cuando los mandas a la mierda.

¿Te sirven 350? Me serviría que te tires de cabeza dentro del camión de la basura cuando pase por tu casa. Subnormal.

Me han hecho tantas preguntas estúpidas desde que abrí mi cuenta que podría hacer un artículo solo de eso. Es como si la junta directiva de Mercado Libre se hubiese puesto de acuerdo para armar un concurso a fin de condecorar al usuario con la pregunta más pelotuda.

-Me interesa el producto, pero estoy sin auto. ¿Tengo que tomar algún transporte para llegar?
-No necesariamente, podes usar uno de los polvitos esos que usa Harry Potter para viajar por las chimeneas y apareces en el living de mi casa. Salame.



Como siempre, si el articulo fue de su agrado, no se olviden de compartir.